
Si tu gato no se muestra, hay dos cosas que puedes hacer para ayudar: prestar atención a tu lenguaje corporal y ofrecerle “sobornos”.
Tu Lenguaje Corporal
Es crucial entender que, aunque hables con él, tu gato interpretará tu lenguaje corporal más que tus palabras. Si te acercas de frente, de pie y mirándole fijamente, él lo verá como una amenaza. Los gatos prefieren las aproximaciones amistosas, que suelen realizar rodeando al otro gato en un semicírculo, evitando el contacto visual directo y mostrando un lateral del cuerpo.
Te sugerimos que te acerques a tu gato de lado o por detrás, agachado y formando un semicírculo. No te acerques demasiado; si te mira fijamente, detente, porque eso puede hacer que se asuste y se aleje. Si te bufa, retrocede y respeta su espacio.
Señales de Apaciguamiento
Otra forma de comunicarte con tu gato es a través del parpadeo lento y mirando hacia otro lado. Puedes intentar lo siguiente: míralo, parpadea lentamente y aparta la mirada cuando él te esté observando. Este gesto de «no amenaza» suele ser respondido por el gato, lo que facilita una comunicación amistosa. Lo más importante en este primer momento es hacerle entender que no buscas conflicto y que todo está bien, así podrá relajarse y corresponder con gestos similares.
Confianza Antes del Contacto
Recuerda que lo primero es demostrar que puede confiar en ti, y por ahora, tocarlo no le beneficiará. El ronroneo no siempre significa que esté a gusto; también lo emiten en situaciones de estrés o dolor, ya que es una manera de autocontrolarse. Si tu gato se muestra tenso y no te mira a la cara, aunque ronronee, lo estás forzando.
Cuando realmente se sienta receptivo, comenzará a frotarse contra ti, te mirará a los ojos y parpadeará. Solo entonces podrás disfrutar del contacto mutuo, asegurándote de que la interacción sea placentera para ambos.
Sobornos
Consiste en crear momentos en los que el gato te relaciona con algo positivo, en este caso queremos que el gato relacione nuestra presencia con algo que le gusta.
Si tu gato se está escondiendo y no sale durante varios días, es importante abordar la situación con calma y comprensión. La razón por la que un gato se esconde puede variar, desde un cambio repentino en su entorno hasta experiencias estresantes o traumáticas. Aquí hay una expansión de la idea respecto a cómo utilizar el método de «sobornos» para ayudar a tu gato a recuperar la confianza y salir de su escondite.
Identificación de Preferencias
Cada gato es único y tiene sus propias preferencias. Es fundamental identificar lo que a tu gato le gusta. Esto puede incluir:
Comida: Experimenta con diferentes tipos de alimentos, como comida húmeda, premios de carne deshidratada o golosinas diseñadas específicamente para felinos.
Juegos: Algunos gatos son más juguetones que otros. Puede que tu gato disfrute persiguiendo plumas, pelotas o cualquier juguete que imite el movimiento de una presa.
Caricias: Muchos gatos disfrutan de la atención humana, pero cada uno tiene su propio umbral de tolerancia. Observa si tu gato se acerca cuando le ofreces caricias suaves y amables.
Uso de Sobornos de Manera Gradual
Una vez que hayas identificado las preferencias de tu gato, puedes comenzar a utilizar el «soborno» de manera gradual:
Ubicación estratégica: Coloca la comida o el juguete favorito cerca del lugar donde se esconde. A medida que tu gato se sienta más seguro, puedes ir acercando estos elementos poco a poco hacia áreas más abiertas.
Involucramiento Pasivo: En lugar de intentar obligar a tu gato a salir, permite que se acerque a ti en su propio tiempo. A veces, simplemente estar cerca de su escondite y hacer movimientos suaves y tranquilos puede alentarlo a salir.
Refuerzo Positivo
Cada vez que tu gato se acerque o salga aunque sea un poco, es importante reforzarlo positivamente. Ofrece caricias suaves, palabras amables y un tratamiento especial. Esto ayudará a que asocie tu presencia con algo positivo.
Paciencia
La paciencia es fundamental cuando se trata de ayudar a un gato tímido o asustado a adaptarse a su entorno. Este proceso puede ser reto tanto para el gato como para el humano, pero con la estrategia adecuada, es posible fomentar una relación de confianza y seguridad.
En primer lugar, es esencial comprender que cada gato es un individuo con su propia personalidad y sus propios ritmos. Algunos pueden mostrar curiosidad más rápidamente, mientras que otros pueden tardar más en sentirse a gusto. Este proceso no debe ser apresurado. Las interacciones forzadas pueden resultar en retrocesos, afectando negativamente el vínculo entre el gato y su cuidador. Esto explica la importancia de permitir que sea el gato quien decida cuándo acercarse, estableciendo así un ambiente seguro en el que pueda explorar su autonomía.
Cuando se trata de la interacción directa, hay que ser consciente del lenguaje corporal felino. Los gatos son criaturas muy sensibles a los movimientos y posturas de los humanos. Permitir que el gato se acerque primero y adoptar una postura que no le resulte amenazante (como sentarse en el suelo y evitar el contacto visual directo) puede ayudar a que se sienta menos intimidado. Parpadear lentamente hacia el gato, también conocido como el «saludo del gato», puede transmitir una sensación de tranquilidad y demostrarle que no representas una amenaza.
Una vez que el gato comience a acercarse, es crucial que no intentemos apresurarlo a la hora de tocarlo. Dejar que sea él quien decida cuándo y cómo interactuar con nosotros permite que construya confianza. Al ofrecer el dorso de la mano, el gato puede olfatear y familiarizarse con tu olor, lo que a menudo es el primer paso para establecer una conexión física. Al mantener la calma y esperar que él muestre interés, el gato empezará a asociar tus acciones con experiencias positivas.
A medida que el gato se vuelve más cómodo, puedes comenzar a interactuar suavemente. Comenzar por tocar las zonas donde suele gustarles ser acariciados, como la base de la cola o detrás de las orejas, puede ser muy efectivo. Eligiendo estas regiones para la interacción, reduces el riesgo de ser percibido como una amenaza, promoviendo así una experiencia más positiva para el gato.
En resumen, el proceso de acercar un gato asustado a su nuevo hogar requiere paciencia, observación y un enfoque respetuoso hacia sus necesidades emocionales. Al final, permitir que el gato marque el ritmo y respetar su espacio personal es lo más efectivo para desarrollar un vínculo de confianza duradero. Recuerda que cada pequeño avance es un paso en la dirección correcta y que el amor y la paciencia siempre ganan a largo plazo.
