
Si nunca has tenido gatos, es posible que creas que es mejor adoptar un gatito desde bebé para que se adapte mejor a ti. Sin embargo, pensar que un gato adulto tendrá «manías» no es cierto. La falta de experiencia con gatos puede hacer que tener un gatito no sea la mejor opción. Muchos problemas de comportamiento surgen de una mala socialización o relación durante sus primeros meses de vida. Por ejemplo, jugar con las manos o no saber cómo reaccionar ante sus mordiscos puede generar problemas. Además, a menudo cometemos errores, como regañar o castigar al gato por comportamientos naturales, o malinterpretar ciertas conductas (como orinar fuera del arenero), que pueden ser manifestaciones de estrés o enfermedad.
Es muy importante y vital para un gato el permanecer con su familia, madre y hermanos, hasta al menos los 3 meses de edad
Si decides adoptar un gato, es ideal que, si no tiene familia, esté con otro gato joven para que pueda jugar y socializar adecuadamente. Entre el mes y medio y los tres meses, el gatito atraviesa una fase crucial en su desarrollo. Durante este período, aprenderá a ser un gato equilibrado o, de lo contrario, puede convertirse en un gato con problemas sociales e inseguridades. A partir del mes y medio, los gatitos comienzan a jugar físicamente con sus hermanos y otros gatos, lo que les ayuda a aprender límites y autocontrol, así como a relacionarse adecuadamente con otros felinos.
Los gatitos pequeños, a partir de los 3 meses, suelen ser muy activos, especialmente si viven en interiores y no tienen compañía de otros gatos. Como resultado, pueden aburrirse con facilidad y jugar con todo lo que encuentran a su alrededor, lo que puede llevarlos a tirar objetos al suelo o morder tus pies y manos. Durante este periodo, son bastante nerviosos y prefieren no ser tocados, salvo cuando están durmiendo o muy tranquilos. Solo los gatos con un carácter excepcionalmente calmado permiten que los sostengan o acaricien en momentos de actividad y nerviosismo.
Cuando un gato alcanza la adultez, un buen aprendizaje en esta fase inicial le permitirá relacionarse sin problemas con otros gatos, aunque su territorialidad puede variar (esto es más innato que aprendido). Los gatos que han tenido una buena socialización se adaptan mejor a los cambios y situaciones estresantes. Por el contrario, los gatos inseguros y con dificultades de autocontrol suelen enfrentar más problemas de salud y de comportamiento.
